La reencarnación de Circe: entro lo real y lo imaginario en “La tejedora de palabras”de Rima de Vallbona


Mayela Vallejos-Ramírez
Mesa State College
Grand Junction, CO


En el texto de Rima de Vallbona “La tejedora de palabras”, las palabras son el medio por el cual la protagonista, la profesora Thompson, maneja y manipula la vida de sus jóvenes estudiantes. Ella teje con sus palabras un mundo totalmente mágico. Es el paraíso perdido, el mundo perfecto que cada joven anhela en esa etapa de la vida. El texto juega con dos imágenes yuxtapuestas: la imagen de la mujer divina y la imagen de la mujer grotesca. Los jóvenes se ven atrapados en medio de esos dos mundos y no saben cómo controlarlo porque se sale de la esfera de su conocimiento y su dominio. Poco a poco los jóvenes pierden la capacidad de distinguir entre lo real y lo imaginario. Dejan que el hechizo de las palabras controle sus vidas y pierden totalmente su capacidad de decisión. En este trabajo, se analizará el mito de Circe que es el eje central en “La tejedora de palabras”. Para lograr este cometido, se comparará a la Circe de Homero con la versión moderna creada por Vallbona en este cuento. Esta comparación nos permitirá demostrar cómo ambos personajes son uno solo, con la salvedad que en la versión reciente, la nueva Circe es mucho más astuta. Ella a través de la historia ha aprendido a manipular a los hombres con armas mucho más poderosas. La Circe de Vallbona ya no necesita de bebedizos. Ahora se vale de un arma mucho más poderosa y eficaz que es la magia de las palabras para tejer y destejer el destino de los jóvenes que entran en su dominio.


Entonces en este texto, nos encontramos ante una Circe moderna. Esta mujer, la profesora Thompson a través de sus profundos conocimientos de la literatura y mitología griega, ha sufrido una metamorfosis personal. En el texto mismo se hace referencia al poder narratológico de la profesora: “No obstante, todos reconocían que como pocos profesores, la Dra Thompson daba unas clases fascinantes durante las cuales volvían a cobrar vida Ulises, Patroclo, Nausica, Penélope, Telémaco, Aquiles” (14). Así, la profesora Thompson se transforma en Circe, a la vez que mantiene su otra identidad. La dualidad de su personalidad le permite desenvolverse en dos mundos diferentes. En el mundo real y concreto, ella es la profesora Thompson, una mujer vista por todos con burla y desprecio por la manera en que se viste y se conduce: “ Da pena verla, siguió comentando Eva. Viene a la U en esa facha de trapera como las baggy ladies... Sucia, despeinada, sin maquillaje alguno, el ruedo de la falda medio descosido, ¿no la viste?, así viene siempre a clase” (12). En el mundo mágico que revela ante sus estudiantes privilegiados como la Circe misma: “se le volvió a manifestar en todo el esplendor de su abundante y hermosa cabellera orlada de fulgores mágicos que le daban una aureola de diosa, como salida de un extraño mundo de fantasías” (13).


La dualidad del personaje es la mejor arma que tiene para atraer y atrapar a sus víctimas porque la confusión que produce en ellos es tal, que les despierta una gran curiosidad. Entonces, la curiosidad se convierte en la mejor carnada para mantener a la víctima a su merced. El mismo Rodrigo confiesa que “se vio tentado a dejar el curso de Homero. Sin embargo, una misteriosa fuerza venida de quién sabe dónde, incontrolable, lo hacía permanecer en él. Para justificarse se repetía, sin convicción alguna, que tenía razones muy sustanciosas: ante todo, curiosidad”(13).


Rodrigo ha sido atrapado en el mundo de la profesora Thompson, que es el mundo de Circe. Desde el primer encuentro que tiene con ella en el campus universitario, siente como si hubiera entrado “en una zona mágica en la que ni el tiempo, ni los sentidos, ni la realidad tuvieran cabida alguna” (11). Es como dice el texto mismo, el eterno presente: “se instalaba en el espíritu de Rodrigo como algo presente actual, que nunca hubiese muerto, ni moriría jamás” (14). A lo lejos, Rodrigo la divisa como una diosa que iba entonando una bella melodía, o por lo menos a él le parece que iba cantando. Este elemento es muy importante porque el primer contacto que tienen todos los hombres con la Circe de Homero es a través de la música. Cuando los hombres de Ulises entran en su palacio, Circe se encuentra cantando: “En llegando a la mansión de la diosa de lindas trenzas, detuviéndose en el vestíbulo y oyeron a Circe que con voz pulcra cantaba en el interior...” (73). Nótese que los hombres de Ulises son atraídos por la melodiosa voz de la diosa. Así como Rodrigo es atraído por el canto de la misteriosa mujer de cabellos rojos que resulta ser la profesora Thompson para su sorpresa: “Iba cantando – o eso le pareció a él -, con una voz tan melodiosa, que por unos instantes se suspendieron sus sentidos y quedó petrificado” (12). Rodrigo se deja envolver en el canto de esta Circe que es igualmente letal para el que lo escucha.


El canto en ambos textos nos hace pensar en el canto de las sirenas. Es un canto que posee un encanto femenino que evoca en el oyente sueños placenteros. Sueños que en circunstancias normales no se pueden realizar. Sin embargo, los sueños parecen alcanzables cuando los hombres caen en el hechizo de esta melodía. No creemos que Circe sea una sirena como lo plantea Kattia Chinchilla en su artículo: “¿Quién es la tejedora de palabras? ¿Una Medusa, una sirena, la bruja Circe, una novia o algo más?. Lo que sí podemos afirmar es que ella tiene un profundo conocimiento de esas criaturas y sabe con certeza el poder que ellas ejercen en los hombres a través de su canto, como se lo advierte a Ulises:


Oye ahora lo que voy a decir y un dios en persona te lo recordará más tarde. Llegarás primero a las sirenas que encantan a cuantos hombres van a su encuentro. Aquel que imprudentemente se acerque a ellas y oye su voz ya no vuelve a ver a su esposa ni a sus hijos pequeñuelos rodeándoles, llenos de júbilo, cuando torna a sus hogares; sino que le hechizan las sirenas con el sonoro canto... (Od 12. 37-44).


Una vez que la profesora Thompson ha logrado captar la atención de Rodrigo continúa ejerciendo su magia sobre él. Ella continúa caminando delante de él con ese aire de diosa, pero repentinamente, vuelve a transformarse en su apariencia de la profesora Thompson para producirle a Rodrigo una gran confusión. Ya que instantes después cuando la ve a través del cristal de la puerta de la entrada del edificio, él no puede dar crédito a sus ojos y cree que el sol le ha hecho ver esa imagen asombrosa una vez más: “Él no sabía si los reflejos del vidrio, al influjo del sol poniente, habían vuelto a jugarle una mala pasada” (13). Es interesante recordar que Circe es la hija de Helios, el dios sol. Por lo tanto, muchos de los encantos de Circe le vienen de su padre el sol, su aliado incondicional.


Al entrar en esa zona mágica, a diferencia de Ulises, Rodrigo no toma ninguna precaución para acercarse a Circe. Va hacia ella sin ninguna defensa porque la única oportunidad que tuvo de protegerse de ella, la perdió cuando el viento se llevó las palabras de su amiga Eva quien quiso advertirle algo de la misteriosa mujer: “Verás las sorpresas que te guardan sus clases, Rodrigo- muerta de risa, Eva se alejó hacia el edificio de filosofía mientras le recomendaba andarse con cautela con la profesora Thompson porque...¡a saber por qué!, pues las últimas palabras las borró en el aire el traqueteo del camión que pasaba en ese momento recogiendo la basura”(13).


Por el contrario, Ulises se acerca a Circe con pleno conocimiento de sus artimañas porque ha sido advertido por uno de sus compañeros sobre lo que le ha acontecido a su tripulación. Ulises se dirige a ella con cautela y no pasa por alto la advertencia que recibe de Hermes, el dios mensajero y dios de la magia medicinal y de lo oculto. Aún más, acepta tomar la poción que Hermes le ofrece como antídoto al bebedizo mágico que le ofrecerá Circe y sigue al pie de la letra todas las recomendaciones del dios, quien la conoce a perfección porque en el pasado ha sido su amante: “She has a relationship with Hermes that exists prior to her encounter with Odysseus. It is Hermes who has the knowledge of the potent black root of the earths’ soil that enables Odysseus to resist her drug” (Le Van 7). Precisamente, es esta estrategia la que le permite a Ulises salir triunfante del encuentro que tiene con esta hechicera.


Por el contrario, Rodrigo entra en la clase de Homero sin ninguna protección. Encuentra a esta Circe igual que en el texto original labrando “una tela grande, divinal y tan fina, elegante y espléndida, como son las labores de las diosas” (Od73). En el texto original nadie sabe con certeza qué labraba Circe. El tejido de Circe ¿sería su diario personal en donde narraba la historia de cada una de sus víctimas?. La imagen que proyecta es una imagen inocente y típica de la época en donde la mujer se sentaba a realizar sus labores domésticas:”Homer pays careful symbolic detail to the enviroment inside of Circe home, emphasizing her connection to the domestic sphere” (Le Van 7). Sin embargo, en este caso la inocencia de la acción es pura ilusión. En la realidad es la trampa perfecta porque los hombres se acercan a ella pensando que pueden controlarla porque esta bella mujer no representa ningún peligro para la esfera masculina. Ella sólo sabe de su pequeño mundo y es incapaz de controlar al universo mismo. Para sorpresa de ellos, ésta es sólo la estrategia que utiliza la venerable Circe para bajarles la guardia y así poder llevar a cabo su cometido que es transformarlos en animales salvajes. En otras palabras, las armas nacidas de la economía doméstica son las que le permiten controlar a los hombres que llegan a sus dominios.


En el texto moderno, el tejido creado por la nueva Circe es un tejido más sofisticado porque está hecho de palabras. Las cuales se van tejiendo alrededor de la víctima como una telaraña de donde no podrá escapar: “Rodrigo experimentó muy en vivo que en vez de palabras, la profesora le iba tejiendo a él –sólo a él la “divina tela” (tela- tejido-textura-texto); ligera , graciosa y espléndida labor de dioses que había venido urdiendo la “venerable Circe” en su palacio, también hecho por Homero de puras palabras”(14).


La profesora sabe el poder que tienen sus palabras en su interlocutor y sobre todo sabe el efecto que éstas causan en Rodrigo. El joven es receptivo al nuevo mundo que le está presentando su profesora. La cual no pierde tiempo de colmarlo de palabras halagadoras para que él comprenda que ella es su única alternativa en la vida. Él mismo afirma que se siente mejor en ese mundo que en el propio que le ha tocado vivir: “La clase de Homero era para él un paraíso perfecto en donde sorbía embebido el frescor de aquel río de palabras que arrastraba consigo todos sus pesares, angustias, preocupaciones, y lo dejaban limpio y prepotente como un héroe homérico” (14). Rodrigo quiere escapar de los problemas del mundo y sobre todo manifiesta su desconformismo ante su situación familiar: una madre sumisa y resignada y un padre machista e infiel.


Por medio de las notas que le deja la profesora Thompson en sus trabajos, le deja ver que él estaría mejor con ella. Le pinta con palabras una vida diferente en donde sólo pueden existir los dos. Es un mundo perfecto en donde él llegaría a ser el centro de su vida. Le advierte que no haga nada por escapar de su destino: “Y por favor no hagas esfuerzos – los cuales serán en vanos- por escapar a ese destino, como estás intentándolo desde que te conocí” (15). Le afirma que cada cual escoge lo que desea ser y él aunque todavía no lo reconozca ya ha escogido estar con ella por el resto de su existencia. Le deja ver que “Ulises escogió ser héroe” (14) pero él no es Ulises y puede escoger una vida sin límites y de plena libertad.


La afirmación de la profesora es sumamente importante porque aquí es donde podemos ver que realmente Rodrigo no tiene escapatoria como sí la tuvo Ulises. Por una parte, Ulises tiene ayuda divina para enfrentarse a la diosa y por otra parte está convencido de lo que desea en la vida y la clase de vida que quiere vivir. Ulises quiere regresar a Itaca, recobrar su reino y su familia y sobre todo quiere ser reconocido como el héroe que es. Maurice Blanchot señala que: “Ulysses has a kind of rational stubbornness that favours domination: his strength resides in his pretence to restrict his powers, in his cold evaluation of each move he makes to overcome his opponent. He will be unbeatable if he can stay with his limits and maintain that distance between reality and imagination which the siren’s song invites him to bridge” (64). Esto es precisamente lo que Ulises hace en su encuentro con Circe. Él enfrenta la magia no sólo con magia sino que con determinación. Él entra a ese mundo y destruye el mundo de Circe. Logra poner a la diosa a sus pies y obtiene de ella todo lo que desea. La determinación del héroe hace que la imagen de Circe disminuya. Ella es vencida en sus propios dominios y tanto sus encantos como sus pócimas ya no tienen efecto. Ulises es un hombre que vive el presente y no se deja envolver ni deslumbrar por un futuro fantástico. Él se desenvuelve en el mundo real y concreto que le permite ser el héroe que ha decidido ser.


Mientras que Rodrigo cuando cruza el puente que lo separa de lo real a lo imaginario, se deja hechizar por su profesora. Él piensa que esta mujer tiene algo de hechicera y que le está haciendo alguna especie de encantamiento por medio de las palabras, pero por más que se lo propone no puede salirse de la trampa que le ha tendido esta hábil mujer. Rodrigo deja que la magia se apodere de su razón. Además que le permite a la profesora que tome control absoluto de su vida. En parte, porque su ego le hace pensar que él será el centro de atención de una mujer que vivirá para complacerlo y hacerlo feliz. Es en otras palabras, el paraíso que todo joven desea vivir. Así cuando ella lo invita a irse a vivir con ella a su mansión, su primera reacción es gritarle que si no se ha visto ante un espejo. Pero cuando va enfrentarla lo único que puede decirle es: “Sí, señora, ¿En qué puedo servirla? déme la cartera que está llena de libros, para llevársela, le abro la puerta, no tenga cuidado sabe que estoy a sus órdenes, usted sólo tiene que mandarme. Así fue como después de una de las clases, y so pretexto de que con los atracos y violaciones que abundan por los alrededores de Montrose, Rodrigo la acompañó al coche”(18).


Rodrigo supo desde ese instante que ese era su fin porque ella finalmente había logrado atraparlo y ya no tenía escapatoria. Cuando entró en el coche de la profesora sabía que se incursionaba en un viaje que ya no tenía regreso. Lo que más le impactó fue la presencia de dos gatos que estaban dentro del coche. Rodrigo tuvo la impresión que los gatos lo miraban con odio y rabia. Sin embargo por un instante le parece que tal vez no sería odio y se pregunta: “Y si hubiese sido más bien lástima lo que le trasmitió el oro encendido de sus ojos? ¡Había un fondo tan humano en su mirada¡”(19). En ese momento tiene deseos de correr lejos de ahí pero la bella Circe aparece ante sus ojos y su mundo desparece para siempre: “Así se disipará tu pasado en este mismo momento, vendrás conmigo a mi mansión cerrada para los demás y a partir de ahora, sólo tú y yo, yo y tú juntos en mi paraíso..., nada más que tú y yo y el mundo de afuera eliminado para siempre...”(20). Rodrigo desaparece del mundo concreto en que vivía. Nadie puede encontrar ni un sólo rastro del joven. Cuando una de las compañeras se lo comenta a la profesora Thompson. Esta afirma con gran calma: “Tengo la corazonada que esté donde esté no corre peligro... ningún peligro” (20). La frialdad de la profesora Thompson nos deja ver cómo esta Circe es mucho más fuerte que la homérica. Ésta ya no se deja embaucar por los hombres. Ella ahora tiene todo el poder que necesita porque ahora se desenvuelve en ambos mundos. Ya no sólo se desenvuelve en la economía doméstica sino que ahora tiene el control del mundo masculino al haber incursionado en la esfera masculina como profesora de Clásicas en la Universidad.


Ahora el ciclo se repite y ella está lista de nuevo para trabajar a su nueva víctima. Dirige a la clase a leer el episodio de la Odisea en donde los compañeros de Ulises son transformados en cerdos por la bella Circe: Cuando Héctor, amigo íntimo de Rodrigo levanta los ojos para ver a la profesora no puede creer la visión que tiene en frente. La profesora Thompson se ha convertido en un ser divino y su voz se ha vuelto melodiosa como la Circe misma. La suerte que corren los estudiantes en la clase es un tanto macabra pero en sí lo que muestra es la capacidad de esta mujer para someter el universo masculino a sus pies pero de una manera mucho más eficaz que la que utilizara la venerable Circe de Homero.


En resumen, el texto de Vallbona es muy interesante porque en él se logra un excelente paralelismo con el texto homérico. Transforma por medio de palabras la labor que realizaba la venerable Circe. La nueva Circe ya no ocupa de pociones mágicas para atrapar a sus víctimas. Ahora se vale de un medio más eficaz: las palabras como lo afirma Rodrigo mismo: “ella era una hábil manipuladora de palabras... estaba atrapado en la red tejida por ella con palabras, palabras y palabras, escritas, susurradas, habladas, leídas, recitadas, palabras...”(19).