Voces de liberación en la narrativa de Elena Poniatowska


Eugenio Pacelli Villarreal
State University of New York at Farmingdale


Desde los principios de la historia de la conquista de México, a la mujer se le adjudica un papel subordinado en la sociedad patriarcal existente en la mayoría de los países latinoamericanos, papel que presupone una pasividad inherente y constante. Tuñon Pablos comenta: “El modelo histórico que se ha ofrecido a la mujer es un espejismo, un “debe ser” que la enajena de sus realidades y de sus opciones” (12). Por eso llama la atención cuando surgen mujeres que luchan y sobresalen del resto por sus obras de rebelión, por su carácter fuerte y por su inteligencia. Mujeres que se enfrentan a los demás para conservar sus ideales y, a la vez, demandar respeto a su ideología o a su persona, tratando de obtener su lugar en la sociedad. Este trabajo se concentra en tres novelas de Elena Poniatowska quien a través de su escritura, ha dado una voz de liberación a sus personajes tanto verdaderos como de ficción, quienes buscan alcanzar la libertad a través de la pérdida de las cadenas, políticas y espirituales que aprisionan a los seres humanos. Estas voces de liberación están representadas en su narrativa por tres personajes que con su retórica y conocimiento adquirido en la experiencia de vida concientizan y liberan a los personajes de sus cadenas.


En particular, Elena Poniatowska a través de sus novelas Hasta no verte Jesús mío , La Flor de Lis y La Piel del Cielo nos presenta a dos mujeres y a un hombre mexicanos que luchan precisamente por ese lugar, por ese respeto y por esa libertad tan ansiada del ser humano. Pero su visión de la libertad de la mujer y del hombre va más allá de un antagonismo sin excepción, o de la proposición de una especie de masculinización de la mujer donde se ofrezca igualdad de derechos a través de la sustitución de valores. Poniatowska plantea el ser vistos como lo que son: mujeres y hombres capaces de pensar, de trabajar como cualquier otra persona y que tienen una libertad sin prejuicios mal formados o adquiridos por reglas establecidas en la sociedad o por los diferentes líderes sociales y familiares que rigen nuestra sociedad.


Los personajes del Padre Teufel en La flor de Lis (1988), el de Jesusa Palancares en Hasta no verte Jesús mío (1969), y el de Fausta en La piel del cielo ( 2001), son presentados por la autora como una esperanza para la humanidad que busca simplemente respeto como ser humano. Sobre este tema, tuve la oportunidad de charlar con la autora en octubre del año 1995, entrevista que se integra parcialmente a este trabajo.


La biografía literaria del personaje femenino principal en La flor de Lis, Mariana, tiene gran similitud con la vida de Poniatowska. Mariana, al principio de la novela, es una niña nacida en Francia, hija de padre polaco y madre mexicana quienes, por motivo de la guerra, se ven obligados a radicarse en la ciudad de México. En la entrevista que le efectué a la señora Poniatowska, a la pregunta “¿ Qué tanto hay de Elena Poniatowska en La flor de Lis,? la escritora contestó:


I don’t think this is a biography, but there is lot of biographical things, for instance, a thing which is true is that mother comes to Mexico from Europe with her two children. But many other things I did change because I thought to make it really like fiction, like a book.


A pesar de ese deseo expreso, en la caracterización de Mariana inconscientemente se revelan otros rasgos que apuntan a la autora misma. Por ejemplo, la autora refleja parte de la problemática que ella sufrió como hija, como mujer y como extranjera cuando llegó a México, a pesar de que, al contrario de Poniatowska, Mariana es una niña de ideas convencionales, retraída y que sigue durante toda su juventud las órdenes e ideas tradicionales de sus padres, en especial las de su madre, Luz. De acuerdo con Erich Fromm esto es normal en el crecimiento del niño: “Si llamamos yo al todo organizado e integrado de la personalidad, podemos afirmar que un aspecto del proceso del aumento de la individuación consiste en el crecimiento de la fuerza del yo” (47). Sin embargo, su relación con ella también se caracteriza por una falta de identidad y de comunicación. Para ella, su madre será un objeto inalcanzable emisora de un desamor que fomenta la soledad y una incomprensión a lo largo de la vida de la joven. Será su educación religiosa, tan inculcada a las mujeres de un nivel económico alto como el de Mariana, la que curiosamente le ofrecerá una nueva perspectiva en su manera de ver al mundo.


Para la madre, la vida social y la Iglesia son las cosas importantes en la vida. Para Mariana significan lo contrario: abandono, soledad y ausencia de guía. Y es precisamente en este lugar donde encuentra a otro personaje que le llena la ausencia que da Luz. El padre Teufel, que en alemán es “diablo”, aparece en la vida de Mariana para cambiarle su perspectiva de la vida. Es interesante notar la oposición onomástica de estos personajes.


El personaje Luz no sirve de guía, no alumbra el camino sino que lo opaca. Teufel, “el diablo”, es el que se propone como mentor, el que la llevará a la iluminación, a pesar de sus connotaciones diabólicas. La descripción que hace la crítica Monique J. Lemaitre del padre Teufel resulta muy clara:


El padre Teufel, amalgama de sacerdote obrero, precursor de los teólogos de la liberación, gurú de señoras desocupadas y jovencitas burguesas sobreprotegidas, Rasputín contemporáneo y libidinoso iluminado, simboliza definitivamente la ideología de la autora. (34)


En la entrevista con la escritora le pregunté: En La flor de Lis la voz del padre Teufel nos dice que la mujer es quien tiene “la potestad del cambiar el mundo” ¿Qué la llevó a colocar en la boca de un hombre religioso esa afirmación? Y ella contestó:


My characters are a combination of people that I have seen or I have known so I chose them. I look their qualities, their characteristics of what kind of people they are, and that’s how I conceive them. The father, the priest in “La flor de Lis”, is really a combination. At that time they were speaking a lot about the working priest. The priest that go and work with the people, and then they got so involved that they forgot they were priest, and stop the fighting, the political fighting. It is the liberation theology in Latin America.


Sin embargo, el cambio llega a Mariana por la vía emocional, no intelectual como podría presuponerse. Mariana reacciona a un sentimiento inspirado por el padre Teufel, el amor. Aunque Mariana lo sabe prohibido, éste llega a ser su razón de ser.


El personaje tiene por fin una razón para vivir que encuentra en el padre Teufel. Ve en el padre la posibilidad de cambio. El padre siempre le habla de formar una nueva sociedad, de actuar diferente. Es interesante notar cómo la autora asume dos papeles diferentes dentro de la misma obra. Al principio y como un aspecto autobiográfico, Poniatowska renace en Mariana, exponiendo su experiencia vivida cuando llegó a la ciudad de México.

Posteriormente, utiliza a Teufel para exponer su mensaje de liberación y cambio para la mujer, propuesto por la mujer ya madura que es Poniatowska al escribir la novela.


El mundo tiene que renovarse. Hay que destruir a la sociedad a la que usted pertenece, hacerla trizas con sus prejuicios, su vanidad, su impotencia moral y física. ¡Y gente como usted puede hacerlo desde dentro! Descastarse, niña Blanca, des-cas-tar-se. (146)


El padre Teufel incita a la juventud a la transformación que tiene que empezar por la mujer rompiendo diferencias de clases sociales entre ellas mismas y formado una unidad solidaria para después buscar un lugar diferente dentro de la sociedad. Así nos lo dice Fromm: “la libertad de la autoridad exterior constituirá una victoria duradera solamente si las condiciones psicológicas íntimas son tales que nos permitan establecer una verdadera individualidad propia” (232).


También la mujer es la que puede heredarles su ideología y sus costumbres a sus hijos, tanto hombres como mujeres, para que éstos tengan una nueva perspectiva que los llevará a ver a la mujer como a otro ser humano y a no hacer distinciones de sexo, raza o religión. Por desgracia, aunque el padre Teutel le ofrece la liberación de las cadenas tradicionales, Mariana no consigue romperlas si él no está para ayudarla sólo cuando él sale expulsado de la Iglesia es que ella inicia la búsqueda por sí misma y le pregunta a su madre por el futuro que le espera, que es como cuestionárselo a sí misma. En este punto, puede percibirse un reproche por la manera en que la han educado y que la ha llevado a sentirse desolada. Al sentirse vacía de amor, de esperanza y de libertad, Mariana comienza a identificar su problemática e inicia también su camino de liberación personal.


Poniatowska presenta entonces un desdoblamiento de su problemática personal: el pasado en Mariana, y el presente en Teufel. Es interesante, en el caso del último, que elige una voz de autoridad, hombre y eclesiástico, dentro de una sociedad patriarcal, para subvertirla. La ataca con sus propias armas: Si la mujer se ha pasado años escuchando y obedeciendo los dictámenes de estos “padres” simbólicos y literales, deben poder hacerlo ahora aunque el efecto sea distinto.


Hablando de otro personaje que nos interesa destacar, Jesusa Palancares, hay que indicar que lo elegimos por ser el lado opuesto, social y culturalmente hablando, de Mariana. Basado en la historia real de Josefina Bórquez, Jesusa Palancares es una mujer de la clase social baja que sufre la muerte de su madre a muy corta edad y por lo tanto se queda al cuidado de su padre. Jesusa ve en ese padre a su guía y protector que la formará de tal manera que ella, siendo mujer, actuará y luchará activamente. Mas sin embargo, Jesusa retiene sus sentimientos y su razón de ser mujer. Poniatowska no presenta una heroína en Jesusa Palancares sino que nos presenta a una mujer común pero fuerte. Cuando yo le pregunté a Poniatowska “¿Qué vio en Jesusa Palancares diferente a las demás mujeres soldaderas?” ella contestó:


What attracted me about her was that she was not a mother; she didn’t have any children, which in Mexico doesn’t happen too much. In our countries women are there to have children. They are mothers before anything else. And then she wasn’t submissive, she was always hitting people. She said she had to hit before she was hit herself. And she did everything that other women didn’t dare do. For instance, she became a drunkard, she danced, to me she had a very extraordinary life because she was so disobedient. She was so much in the opposition of everything else. That’s why in many ways I was attracted to her, and besides her life in many ways was extraordinary for me because I had never been in the revolution and knew nothing about the revolution and the women in the revolution, [these things] were not talked about. In fact, women that were following the soldiers had no worth whatsoever. And she taught me the contrary, so it made her unique for me.


Jesusa Palancares rompe con la norma de la mujer mexicana. Como Poniatowska dice: “She was so much in the opposition.” Jesusa no se ve restringida por su naturaleza de mujer para confrontar el reto de la vida. Al contrario, ser mujer la motiva a enfrentarse con más ahínco, buscando crear su propio paradigma y su propio sentido de la libertad.
Erich Fromm lo define así:


Parecería como si ni las autoridades externas ni las internas ejercieran ya funciones de algún significado en la vida del individuo. Todos son completamente “libres”, siempre que no interfieran con los derechos legítimos de los demás. (168)


Por ejemplo, al morir su madre, Jesusa rechaza a todas las amantes de su padre, excepto a su madrastra Evarista, “la que le enseñó” (33). La razón por la que Jesusa no rechaza a su madrastra es precisamente por la fortaleza que Evarista tiene. No es una mujer sumisa ni dependiente, sino al contrario, se encarga de la prisión en Tehuantepec, y aparte siembra la tierra y se dedica al cultivo. Jesusa ve en Evarista rebeldía, fuerza, astucia e inteligencia y por eso le permite que la golpee ya que para Jesusa esa es la única manera de aprender.


Ella me golpeaba pero yo no decía nada porque como yo ya estaba más grande comprendía mejor. Y esta señora se dedicó a enseñarme a hacer quehacer; me pegó mucho con una vara de membrillo, si, pero lo hacia por mi bien, para que yo me encarrerara. (35)


A pesar de que Jesusa adopte posiciones controversiales, se puede también observar en ella una emoción distintiva de la mujer: el sentimiento maternal. Así lo dice Hancock:


Although Jesusa has chosen to adopt an energetic modus operandi to stay alive, and maintain her identity, she has neither abandoned nor repressed the capacity for kindness and tenderness that are part of her nature. (357)


Jesusa no tuvo hijos, pero explota el sentimiento de la maternidad y su capacidad de criar un niño cuando decide adoptar un huérfano: Perico. Perico se queda huérfano de madre a muy corta edad, mientras que su padre se arroja al alcoholismo. El niño se ve en la necesidad de buscar fuera del hogar ese amor de madre ausente en él, encontrándolo en Jesusa. Al verlo desprotegido y llenando a su vez su vacío maternal, Jesusa adopta a Perico, a quien ve como si fuera su hijo.


Pero al que Dios no le da hijos el diablo le da cosijos: Perico. A Perico lo crié para que me durara toda la vida. Nomás hasta que se formara y se supiera defender. Ya cuando él se creyó competente jaló y se fue. (312)


De esta manera Jesusa desarrolla el sentimiento de la maternidad y de criar un hijo al perpetuarse en él. Pero ni siquiera ese hijo coarta su libertad. Por eso dice “pero no lo crié para que me durara toda la vida” le da la libertad a su propio hijo y se la devuelve a ella misma otorgando y conservando así esa libertad tan deseada y es justamente lo que Fromm dice; “El amor se funda en la igualdad y la libertad” (162)


Jesusa es una mujer que sigue sus instintos para lograr sus objetivos. Siempre positiva y segura de sí misma se enfrenta a todo para vivir, siguiendo siempre las corazonadas que la caracterizan y que forman su libertad en una sociedad gobernada por hombres.


En el caso de Lorenzo de Tena en La piel del cielo, es una mujer la que tiene la voz de liberación en la historia. Fausta. Fausta, al igual que el padre Teufel, es la encargada de conscientizar a Lorenzo del yo existencial en él mismo. Lorenzo es un científico dedicado a su trabajo que sigue los patrones de la sociedad de acuerdo con la teoría de Fromm:


En el curso de la historia moderna, la autoridad de la Iglesia se vio reemplazada por el Estado, la de éste por el imperativo de la conciencia, y, en nuestra época, la última ha sido sustituida por la autoridad anónima del sentido común y la opinión pública. (243)


Al ver este tipo de personalidad, aislado, solitario y anticuado Fausta trata de liberarlo ya que esto traería a la vez la modernización en él. “Tiene usted tres siglos de atraso, doctor, ¿no cree que ya va siendo hora de que se ponga al día?” Al igual que Mariana, Lorenzo de Tena carga con las cadenas que la religión, el gobierno y la sociedad le han impuesto y se enamora de un imposible pues Fausta es homosexual. “Las estrellas que acaban de nacer como Fausta hacen explotar lo que les rodea con sus torrentes de luz ultravioleta y sus poderosos vientos estelares destruyen a su progenitora, cometen un matricidio cósmico. ¿Qué me espera? ¿Qué va a ser de mí en los brazos espirales de Fausta” (421).


Poniatowska pone en Fausta la voz de liberación porque ella es una marginada de la sociedad que ha luchado por su propia libertad y ha cortado las cadenas impuestas. Es importante aquí ver otra vez el uso onomástico. El nombre de Fausta viene precisamente de la obra de Goethe Fausto, quien hace un pacto con el diablo Mefistófeles para permanecer siempre joven, mientras que, como ya se mencionó, Teufel mismo significa diablo en alemán.


A pesar de que Lorenzo es un hombre culto, inteligente y firme en sus ideales, no deja de pertenecer al grupo de gente denominada prisionera de la sociedad ya que su libre albedrío está limitado por esas las leyes que lo conforman; de acuerdo con Fromm: “Piensa, siente y quiere lo que él cree que los demás suponen que él deba pensar, sentir y querer; y en este proceso pierde su propio yo, que debería constituir el fundamento de toda seguridad genuina del individuo libre" (243).
Y son esas ataduras las que Fausta intenta borrar al otorgar su voz de liberación que ha obtenido en parte por su estado de ser marginado:


Ese “déjame morir en paz” del cardenal Cremononi es una cobardía, el no querer enfrentar la verdad y seguir pensando como en el pasado, refugiarse en los dogmas de fe para conseguir la paz. Renovarse cuesta, doctor De Tena. Un científico tiene que estar dispuesto a cambiar de criterio apenas se le propone una nueva evidencia” (419)


Lorenzo reconoce su estado y se libera siguiendo los instintos de su corazón. Lamentablemente abusa de su nueva libertad y obliga a Fausta a tener sexo con él. “Mandaba sobre sí misma y lo había hecho sobre él porque era libre” (472), al violarla destruye a su guía, viola su libertad y se destruye a sí mismo.


Personas como Teufel, Jesusa y Fausta no son excepciones dentro de la sociedad mexicana. Buscar y cuestionar su naturaleza y respetar la ideología de los demás, a la vez que no renunciar a guiarse por sus instintos, es lo que hace a estos personajes diferentes del resto.


A su vez, Poniatowska no proporciona una visión unilateral de la búsqueda de dignidad en el ser marginado. En las obras estudiadas, se puede ver la manera opuesta en que se da la libertad de los personajes principales. Mariana nace esclava de reglas, condiciones, costumbres y cumplimientos sociales con los cuales tiene que luchar para lograr sus objetivos, rompiendo con todas sus ataduras. Por otro lado, Jesusa Palancares nace libre de prejuicios, reglas o costumbres porque nunca tuvo a nadie que le enseñara o impusiera ese aspecto de la sociedad. Su formación se la ha dado la experiencia. En el cotidiano vivir, Jesusa ha aprendido a conocer las reglas sociales y las normas que podrían restringirle su libertad, adoptando las que quiere y luchando para seguir conservando su espacio. Fausta nace con cadenas pero es la educación y su situación de ser marginado lo que le enseña a romper esas cadenas para poder así comprenderla y poder impartir su voz de liberación a los demás.


Jesusa, Mariana y Fausta al igual que paradigmas femeninos mexicanos como Malinche, Sor Juana y las Adelitas, son propuestas de modelos a seguir en la sociedad patriarcal. Poniatowska, sin clichés, estereotipos ni dogmatismos, a través de su obra ayuda a concientizar tanto a la mujer como al hombre acerca de la situación de todos los seres humanos, abriendo nuevos horizontes y exponiendo la problemática vivida hasta hoy en día. Como dice Poniatowska misma:


I’ve never consciously wanted to transmit anything. It so happens that it always ends up by being very political and by transmitting something which always denounces what the government does, or denounces injustice. It makes people indignant when they write it. But when I do it, I only have the purpose of my own feelings, my own emotions, that’s why I do it.